Eurydice publica un nuevo artículo de análisis titulado Early childhood education and care curricula in Europe 2025/2026, una publicación de Akvilė Motiejūnaitė-Schulmeister e Isabelle De Coster que ofrece una visión comparada de los currículos y las orientaciones educativas oficiales en Educación y Atención a la Primera Infancia (EAPI, ECEC por sus siglas en inglés) en Europa.
El artículo analiza los marcos curriculares existentes en Europa, las edades a las que se dirigen, su carácter vinculante y las reformas introducidas recientemente en esta etapa. En el caso de España, la publicación no recoge novedades curriculares recientes. Para contextualizar la situación española, este artículo complementa la información del nuevo Paper con los datos sobre currículo incluidos en Key data on early childhood education and care in Europe – 2025, publicado anteriormente por Eurydice.
El nuevo ECEC Curriculum Paper 2026 analiza qué marcos curriculares existen en Europa, a qué edades se dirigen, si tienen carácter vinculante y qué países han desarrollado reformas recientes en esta etapa.
La publicación se basa en los indicadores de sistema de Eurydice y abarca los Estados miembros de la Unión Europea y otros países de la Red Eurydice. Su objetivo es ofrecer una visión sintética de los documentos oficiales que orientan el contenido educativo de la EAPI y facilitar la comparación de las principales tendencias curriculares en Europa.
Currículos y orientaciones educativas en la EAPI
Todos los países europeos cuentan con algún tipo de orientación oficial para definir y guiar el contenido educativo en la Educación y Atención a la Primera Infancia. Estas orientaciones pueden adoptar formas diversas, como currículos nacionales, programas educativos, marcos de competencias, estándares, planes de atención y educación o guías prácticas dirigidas a los profesionales.
No obstante, existen diferencias importantes entre países. En la mayoría de los sistemas educativos europeos, los documentos curriculares cubren de forma integral toda la etapa, desde el nacimiento hasta el inicio de la educación primaria. Sin embargo, en aproximadamente una cuarta parte de los sistemas, las orientaciones educativas se dirigen únicamente a los centros que atienden a niños y niñas de 3 años o más.
Esta diferencia está relacionada con la organización de la etapa. Algunos países cuentan con sistemas integrados, en los que la EAPI se concibe como una etapa educativa continua. Otros mantienen sistemas diferenciados, con una primera fase más asociada al cuidado infantil (habitualmente para la etapa de 0 a 3) y una segunda más centrada en la educación infantil, generalmente entre los 3 y los 6 años.
Cuando existen marcos u orientaciones diferenciados según la edad, el informe subraya la importancia de garantizar la continuidad y la coherencia pedagógica entre ambas fases, así como de facilitar las transiciones de los niños y las niñas de una a otra.
Nuevas prioridades curriculares en Europa
Uno de los aspectos más relevantes del informe es que alrededor de un tercio de los países de la Unión Europea han aprobado recientemente o están preparando nuevos documentos curriculares para la EAPI, cuya aplicación estaba prevista para el curso 2025/2026 o para los próximos años.
Las reformas más recientes muestran varias tendencias comunes. Una de ellas es el refuerzo de las competencias básicas, especialmente el desarrollo del lenguaje, la alfabetización inicial, la numeración temprana y las competencias vinculadas a STEM. Francia, Polonia y la Comunidad Flamenca de Bélgica, por ejemplo, han introducido o previsto cambios que otorgan mayor importancia a la lengua, las matemáticas y otros aprendizajes fundamentales.
Al mismo tiempo, los nuevos currículos incorporan con mayor claridad ámbitos transversales como la educación digital, la sostenibilidad, la ciudadanía democrática, la inclusión, la diversidad y el bienestar. Estonia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Polonia y Eslovenia figuran entre los sistemas que han actualizado sus documentos curriculares para responder a estos nuevos desafíos sociales, tecnológicos y educativos.
Otra tendencia es el avance hacia enfoques más centrados en el niño y la niña, que reconocen su participación activa en el aprendizaje y conceden mayor importancia a la creatividad, el bienestar emocional y la exploración del entorno mediante el juego y la interacción. La cooperación con las familias y la atención a la diversidad también ocupan un lugar destacado en las reformas recientes.
España: un marco curricular vigente para toda la etapa
España no figura entre los países con novedades curriculares recientes en el análisis. Las principales actualizaciones del currículo español de Educación Infantil se produjeron con anterioridad, especialmente a partir de partir de la Ley Orgánica 3/2020, que modifica la LOE, y del Real Decreto 95/2022, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil.
Según la información recogida en el Key data on early childhood education and care in Europe – 2025, España dispone de orientaciones educativas de carácter vinculante para la etapa de Educación Infantil. El marco estatal se desarrolla posteriormente por las administraciones educativas de las comunidades autónomas, que concretan el currículo en sus respectivos territorios.
La Educación Infantil en España se organiza en dos ciclos: el primero, de 0 a 3 años, y el segundo, de 3 hasta a 6 años. Aunque la etapa se estructura en estos dos ciclos, el marco curricular estatal establecido por el Real Decreto 95/2022 abarca el conjunto de la Educación Infantil y proporciona una referencia común para el periodo de 0 a 6 años.
Desde la perspectiva comparada de Eurydice, esta continuidad curricular resulta especialmente relevante. Una de las cuestiones que aborda el análisis europeo es precisamente la relación entre las dimensiones educativa y asistencial de la EAPI y la necesidad de garantizar una adecuada continuidad pedagógica a lo largo de la etapa.
Organización de la Educación Infantil en España
La gestión de la Educación Infantil corresponde, con carácter general, a las administraciones educativas de las comunidades autónomas. En Ceuta y Melilla, la gestión de ambos ciclos corresponde al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. En Galicia, la responsabilidad sobre el primer ciclo se comparte entre la administración educativa y el departamento competente en materia de política social.
La etapa se organiza en dos ciclos: de 0 a 3 años y de 3 a 6 años. Aunque la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años, la Educación Infantil tiene carácter educativo desde el primer ciclo y, a partir de los 3 años, se garantiza la gratuidad de las enseñanzas correspondientes a este segundo ciclo.
Esta organización combina, por tanto, una estructura en dos ciclos con un marco curricular común para toda la etapa. Desde la perspectiva comparada de Eurydice, esta característica permite situar a España entre los sistemas en los que las orientaciones curriculares abarcan el conjunto de la EAPI, desde las edades más tempranas hasta el inicio de la educación primaria.
Figura 2: Organización de la Educación Infantil en España

Áreas y prioridades del currículo español
El currículo español de Educación Infantil se estructura en torno a tres áreas:
- Crecimiento en armonía
- Descubrimiento y exploración del entorno
- Comunicación y representación de la realidad.
Estas áreas favorecen un enfoque globalizado del aprendizaje y buscan contribuir al desarrollo integral de niños y niñas durante toda la etapa.
Al comparar este marco con las prioridades que Eurydice identifica en las reformas curriculares europeas más recientes, se observa que el currículo español ya incorpora varios elementos destacados. La sostenibilidad aparece vinculada al cuidado del entorno, la relación con la naturaleza, el consumo responsable y la reflexión inicial sobre el uso de bienes y recursos.
La competencia digital también está presente en las orientaciones curriculares, desde un enfoque adaptado a la edad. Eurydice señala que España recoge aspectos relacionados con la búsqueda y selección de información, la comunicación, la creación de contenidos, la seguridad y la resolución de problemas, con una aproximación gradual, saludable y adecuada al desarrollo infantil.
La dimensión lingüística ocupa igualmente un lugar central. El currículo presta atención al desarrollo de la comunicación, a la representación de la realidad y a la valoración de la diversidad lingüística. Además, en los territorios con lengua cooficial, la concreción curricular incorpora el marco lingüístico propio de cada comunidad autónoma.
Continuidad entre ciclos y colaboración con las familias
Otro aspecto destacado del caso español es la importancia que se concede a la continuidad entre los dos ciclos de Educación Infantil y a la transición hacia la Educación Primaria. El Real Decreto 95/2022 establece la necesidad de coordinación entre los equipos educativos para favorecer la continuidad del proceso de aprendizaje y desarrollo.
Esta cuestión resulta especialmente importante en los sistemas que, como el español, diferencian entre primer y segundo ciclo. La existencia de un marco curricular común para toda la etapa contribuye a facilitar esa continuidad pedagógica y a reducir posibles rupturas entre los servicios dirigidos a los niños y niñas menores de 3 años y los destinados al alumnado de 3 a 6 años.
La colaboración con las familias también forma parte de esta visión. Las orientaciones españolas subrayan la importancia de la comunicación con las familias, así como su participación en los procesos de adaptación, seguimiento y transición.
Una etapa clave para el aprendizaje y la equidad
La nueva publicación de Eurydice muestra una evolución de los currículos de Educación y Atención a la Primera Infancia hacia marcos que integran cada vez más dimensiones del desarrollo infantil y responden a nuevos retos educativos y sociales. Aunque España no ha introducido cambios curriculares recientes en el periodo analizado, muchas de estas prioridades ya están presentes en su marco vigente.
La comparación europea permite así situar el modelo español en un contexto más amplio. Más que señalar únicamente qué países han reformado recientemente sus currículos, el análisis permite observar qué prioridades están adquiriendo mayor presencia en la EAPI y comprobar que varias de ellas ya forman parte del currículo español. El reto pasa por garantizar que este marco se desarrolle de manera coherente y que sus principios se traduzcan en experiencias educativas de calidad para todos los niños y niñas, desde los primeros años de vida.

