ICILS 2023. EVALUACIÓN DE LA COMPETENCIA DIGITAL EN UN MOMENTO PROPICIO

La educación en el siglo XXI no puede entenderse sin la revolución tecnológica que estamos viviendo, y que ha transformando completamente nuestra sociedad a un ritmo vertiginoso. La informática no solo ha cambiado la forma en que vivimos y trabajamos, sino también nuestra manera de relacionarnos, aprender e incluso pensar. Preparar a los estudiantes de generaciones futuras para esta nueva sociedad digitalizada implica la responsabilidad de entender, adaptar y aplicar estos cambios en la formación tanto del alumnado como de sus docentes. El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a nivel escolar comenzó su desarrollo a finales del siglo pasado, poniendo al servicio de la comunidad educativa la utilidad de los nuevos medios de comunicación en el aula, con el fin de favorecer el interés del alumnado por los contenidos y crear nuevas formas o espacios de interacción para el aprendizaje. El potencial que ofrece internet, combinado con la utilización de nuevos dispositivos electrónicos disponibles dentro y fuera del aula, ha permitido abrir otros caminos para la evolución de las TIC, favoreciendo un aprendizaje más colaborativo entre el alumnado y los profesionales de la educación.

La competencia digital está bien establecida en los sistemas educativos de muchos países de la UE y del mundo, pero en España ha cobrado una mayor relevancia en los últimos años debido a la entrada en vigor de la última ley educativa, la LOMLOE. El nuevo currículo establece ocho competencias clave, a partir de la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, de mayo de 2018, relativa a las competencias para el aprendizaje permanente. La competencia digital es una de estas ocho competencias clave, las cuales quedan recogidas en el perfil de salida que el alumnado debe haber adquirido y desarrollado al finalizar la enseñanza obligatoria. Tradicionalmente, la competencia digital había estado implícita de una manera u otra, con carácter transversal, en las distintas materias que cursaba el alumnado. Sin embargo, es ahora cuando la LOMLOE enfatiza el uso seguro, saludable, sostenible, crítico y responsable de las tecnologías digitales para el aprendizaje, para el trabajo y para la participación en la sociedad. Se pretende que el alumnado haya adquirido en su formación suficiente conocimiento sobre información y datos, comunicación y colaboración, educación mediática, creación de contenidos digitales (incluida la programación), seguridad (incluido el bienestar digital y la ciberseguridad), asuntos relacionados con la ciudadanía digital, la privacidad, la propiedad intelectual, la resolución de problemas y el pensamiento computacional y crítico, quedando concretados todos estos aspectos en cinco descriptores operativos. Todo este conocimiento resulta esencial para los estudiantes de hoy en día, que acabarán moviéndose en entornos académicos y laborales altamente digitalizados.

Por otro lado, hace ya más de cuatro años que se cerraron los centros educativos de todo el país ante la crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19. Lo que parecía que iba a ser solo un par de semanas, se alargó hasta final de curso y ha influido incluso, en mayor o menor medida, en los cursos académicos posteriores. Se inició una etapa con multitud de medidas que condicionaron el aprendizaje de nuestro alumnado y la labor de sus docentes. Indiscutiblemente, la pandemia ha tenido un enorme impacto en los estudiantes españoles, pero también ha supuesto una puesta a punto de su nivel de competencia digital al verse obligados a trabajar en un entorno marcado por la informática. En este contexto, cobró mucho sentido la realización de estudios que pusiesen de manifiesto qué ha cambiado durante estos años de pandemia, considerando tanto el punto de vista de los alumnos como la perspectiva de los docentes y otros miembros de la comunidad educativa. Uno de ellos ha sido la Encuesta sobre las Respuestas a las Interrupciones Educativas REDS (Responses to Educational Disruption Survey por sus siglas en inglés), publicado en 2022, llevado a cabo conjuntamente por la IEA (International Association for the Evaluation of Educational Achievement o Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo) y la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization u Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), en colaboración con la Comisión Europea.[1] Este estudio comparativo utilizó cuestionarios para determinar las experiencias de los estudiantes y los profesores con el aprendizaje a distancia en doce países del mundo. Tanto los directores como los profesores percibieron que sus estudiantes no habían progresado en la medida en que se habría esperado normalmente en esa época del año, mientras que más del 50 % del alumnado de la mayoría de países afirmó haber aprendido durante la interrupción lo mismo que antes.

 

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El estudio REDS ha sido especialmente importante para arrojar luz sobre el impacto de la pandemia en el aprendizaje y el bienestar de los alumnos. Pero los estudios sobre el desarrollo académico real de los estudiantes españoles o el grado de desarrollo de sus habilidades digitales han sido más escasos. Quizá, podemos tomar alguna que otra referencia previa a la pandemia si atendemos, por ejemplo, a la prensa internacional. En este sentido, el periódico británico Financial Times llegó incluso a destacar el progreso tecnológico puesto en marcha en algún que otro centro público de nuestro país, sobre todo en las asignaturas de carácter STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics por sus siglas en inglés).[2] Está claro que, para cubrir aspectos tecnológicos implementados en estos centros, tales como programación, robótica o impresión 3D, el alumnado debe desenvolverse con elevada soltura en materia digital. Pero, con frecuencia, surgen ciertos debates y controversias en la sociedad española sobre la verdadera utilidad de las TIC en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Debido a todos estos contextos, nos encontramos actualmente ante un momento propicio para conocer y analizar cuál es el rendimiento real en materia digital de nuestro alumnado, así como poder compararlo con otros países de la UE y del mundo. Si verdaderamente queremos evaluar y comparar el nivel de competencia digital en el contexto educativo, debemos acudir al estudio internacional de gran escala de la IEA denominado ICILS (International Computer and Information Literacy Study por sus siglas en inglés).[3] Se trata de un estudio relativamente joven, que comenzó hace diez años y cuyo último ciclo fue en 2018, por lo que sus datos constituyen la referencia más próxima en materia de competencia digital de los que disponemos. España ha participado por primera vez en la presente edición de ICILS 2023, que constituye el tercer ciclo del estudio, y cuya recogida de datos tuvo lugar en nuestro país durante la primavera de 2023. Este estudio examina las habilidades digitales y computacionales de los estudiantes de 2º de la ESO (o equivalente) en más de 30 países. Además de evaluar dicho rendimiento, el estudio también recopila información sobre el contexto escolar y familiar del alumnado, la formación del profesorado, los recursos del centro, etc. La información recabada en el estudio resulta de especial importancia a nivel europeo, dado que el Consejo Europeo y los Estados miembros reconocen los datos de ICILS 2023 como uno de los indicadores oficiales de la UE, en materia digital, para apoyar y supervisar las prioridades estratégicas hacia el Espacio Europeo de Educación y más allá (2021-2030).

Pero antes de conocer cuál es el nivel de competencia digital de nuestro alumnado, conviene reflexionar sobre qué y cómo se ha evaluado a los estudiantes. ICILS define la competencia digital como la capacidad de un individuo para investigar, crear y comunicarse utilizando los ordenadores, con el fin de participar eficazmente en casa, en el centro educativo, en el lugar de trabajo y en la sociedad. Esta definición amplia y global se concreta en varios aspectos específicos en el correspondiente Marco de evaluación del estudio, publicado a comienzos de este año 2024.[4] Este documento proporciona la base conceptual para la elaboración de las preguntas de la prueba cognitiva y los cuestionarios de contexto de la evaluación, así como la referencia para la adecuada comprensión del estudio, sus objetivos e implicaciones. En resumen, el Marco estructura la competencia digital en cuatro dominios, que se refieren a la categoría conceptual general en la que se enmarcan las destrezas y conocimientos que abordan los instrumentos de evaluación. A su vez, cada dominio engloba dos aspectos, que refieren a la categoría específica de contenido concreto dentro del dominio.

Fuente: elaboración propia

Todos los aspectos de estos dominios quedan cubiertos en los diferentes ítems de la prueba cognitiva de ICILS a través de siete módulos de evaluación. Estos módulos son una secuencia de tareas contextualizadas por un tema del mundo real. Varias de estas tareas son cortas, como hacer clic en un determinado enlace web o contestar brevemente a preguntas sobre ciberseguridad, y contribuyen colectivamente al conocimiento contextual básico que sustenta el trabajo posterior del estudiante en una tarea larga singular para completar el correspondiente módulo. Estas tareas largas tienen un carácter más elaborado, como, por ejemplo, hacer una presentación, crear un póster o publicar una entrada en una red social. El manejo cotidiano de internet y de dispositivos electrónicos variados, tales como smartphones, portátiles, tabletas, etc., puede llegar a asegurar que se cubran estas u otras destrezas digitales de manera autónoma por parte del alumnado.

No sabemos en este momento cuáles van a ser los resultados de España en competencia digital, pero lo que sí podemos afirmar es que nos encontramos en el momento adecuado para conocerlos, aunque haya que esperar hasta el próximo 12 de noviembre, para que se publiquen los correspondientes informes internacional y nacional de resultados del estudio ICILS 2023. Será ahí cuando podremos debatir, con datos concretos en la mano, sobre las perspectivas de futuro de las TIC en materia educativa.

 

Más información en:

Web del INEE sobre el estudio ICILS: https://www.educacionfpydeportes.gob.es/inee/

evaluaciones-internacionales/icils.html

 

[1]  Meinck, S., Fraillon, J. y Strietholt, R. (2022). The impact of the COVID-19 pandemic on education. International evidence from the Responses to Educational Disruption Survey (REDS). UNESCO/IEA: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000380398

[2] Spanish schools play catch-up on high-tech teaching. Financial Times 2018: https://www.ft.com/content/96db05f8-c008-11e8-84cd-9e601db069b8

[3]  Web de la IEA sobre el estudio ICILS: https://www.iea.nl/studies/iea/icils

[4]  https://www.iea.nl/publications/icils-2023-assessment-framework